A veces nos topamos en las redes con mensajes en los que se critica, de modo general, que los libros son caros, como si el precio lo pusiéramos las editoriales al azar y buscáramos lucrarnos con su venta. Pero lo cierto es que el precio con el que un libro sale a la venta depende de lo que cueste hacerlo y venderlo.
Aquí te contamos por qué un libro vale lo que vale.
Hemos de tener en cuenta que en un libro intervienen muchos protagonistas. En primer lugar, el autor, que tiene sus derechos. Y, cuando ya disponemos del manuscrito, una serie de profesionales que son indispensables para que el lector disfrute de la historia con un mínimo de calidad: correctores, editores, maquetadores, traductores, ilustradores… Todos ellos trabajan con el texto para que este se convierta en un libro y reciben un importe por su labor. A ello hay que añadir el importe de la imprenta y el porcentaje que se llevan las distribuidoras, muy necesarias (también para los libros digitales), o las librerías si no contamos con una empresa que se encargue de llevar los libros a los puntos de venta.
Vamos a verlo con un ejemplo. Si un libro cuesta 22 euros (21,15 sin IVA), el tanto por ciento aproximado sería el siguiente:

Detrás de la publicación de un libro hay riesgo, inversión de dinero y tiempo y una apuesta que a veces no sale como se espera. No conocemos a ningún maquetador, traductor, corrector, pequeño editor… que se haga rico haciendo libros. Si alguien tiene la receta, por favor, que nos la cuente.
Pensad en ello cuando creáis que un libro es caro.